Llave Maestra. Por Charles F. Haanel
Introducción - Parte Dos
Nuestras dificultades se deben principalmente a ideas confusas e ignorancia de nuestros verdaderos intereses. La gran tarea es descubrir las leyes naturales a las que deberemos ajustarnos. El pensamiento claro y el discernimiento ético son, por lo tanto, de valor incalculable.
Todo proceso, aún el del pensamiento, cuenta con bases sólidas.
La más aguda de las sensibilidades, el juicio más certero, el sabor más delicado, los sentimientos más refinados, la inteligencia más sutil, la aspiración más sublime — la más pura e intensa de las gratificaciones que ofrece la existencia. Por lo tanto lo mejor que has pensado en el mundo, te ha dado el placer supremo.
Los poderes, usos y posibilidades de la mente bajo las nuevas interpretaciones son incomparablemente más maravillosas que el logro más prodigioso, y aún que los sueños de riqueza material.
Pensamiento es energía. Pensamiento activo es energía activa; pensamiento concentrado es energía concentrada. El pensamiento concentrado con un propósito definido se convierte en poder. Este es el poder que es utilizado por aquellos que no creen en la virtud de la pobreza, ni en la belleza de la abnegación. Ellos perciben que eso es discurso de flojos.
La habilidad para recibir y manifestar este poder depende de la habilidad para reconocer la Energía Infinita que siempre ha estado en el hombre, creando y recreando constantemente su cuerpo y mente, lista en todo momento para manifestar a través de él todo lo necesario. En proporción exacta al reconocimiento de esta verdad será la manifestación en la vida del individuo.
La parte Dos explica el método por medio del cual esto se alcanza.